miércoles, 15 de agosto de 2007

Muestra de Rosario D. Pinasco en el Museo De La Nación

Antes que nada, quiero agradecer por la invitación que llegó hasta mi casa a Rosario D. Pinasco. Excelente inauguración.




Hablar de las campanas me hace recordar un curso que llevaré este ciclo en la universidad, Arte Medieval. Mientras leía un libro algo antígüo llamado El Otoño De La Edad Media (Johan Huizinga, 1929) en sus primeras páginas relata de cómo las campanas fueron un medio de comunicación en los siglos de este período de la historia, específicamente en "la" Francia del siglo XIV-XV. Era tal elemento comunicativo que cada sonido, cada lapso de tiempo entre un campanar, la forma o el ritmo de ellas, tenían un significado llegando al extremo de que sonaran todo el "bendito" día, con noche incluída, "solamente" por el designio de un nuevo Papa que pondría fin al cisma de la iglesia.



Las campanas a lo largo de la historia nos han movido hacia una existencia espiritual religiosa, lo católico especificamente hablando. Son instrumentos de llamado, tanto así que se han materializado desde hace mucho tiempo en tamaños portátiles con el fin de llamar a una persona, un sirviente, un esclavo, una enfermera, un médico, o avisar que es hora de comer. Así es la historia.

Aquí, usando el mismo instrumento, Rosario D. Pinasco nos muestra su lado religioso, el lado que muchos tenemos, la pasión de sentir el sonido de sus campanas y darles perpetuidad en una reunión de ellas, dentro del lienzo. Los colores no son de campanas normales, son colores de las divinidades que Rosario quiere transmitir, de los recuerdos de infancia, de la colección personal que cada vez crece en sus viajes y del fin escencial que estas poseen, de comunicarse con la gente.

Por ello tampoco se dio por satisfecha al pintarlas, sino que también ha realizado formas escultóricas de estos entes sonoros, hechos de globos rojos con bases de metal, muy interesante.


INFORMACIÓN:
Desde el 14 hasta el 22 de agosto.
Museo De La Nación, sala C.