martes, 27 de octubre de 2009

TU Y YO (LONELY HEARTS CLUB BAND) DE GIANFRANCO PIAZZINI – hasta el 21 de noviembre

Esta muestra se presenta como la segunda individual del artista Gianfranco Piazzini, él con un trabajo ya conocido en el medio por los resultados comunicativos de sus dibujos que recrean las populares vías de comunicación de la gente hacia su propia colectividad común. La primera muestra difiere en cierta parte a esta primera idea, la cual fue una manifiesto práctico sobre el uso de los ideales de belleza en nuestras manos (cirujías plásticas), el mejoramiento de nuestra identidad y el peligro sofisticado que corre entre la belleza y las tecnologías del cuerpo, un acercamiento light sobre pensamientos que condenan quizás estas prácticas.

Ahora, en su segunda muestra “Tu y Yo (Lonely hearts club band)” parafraseando el indiscutiblemente conocido disco de los Beatles, con su famoso “club de la banda de los corazones solitarios” (según mi pésima traducción) pretende tomar con lápices disfrazados de pinzas los mecanismos del hombre limeño local cuando se propone buscar una relación dejando al destino, al cosmos y al dinero como principales accionistas de su sentir amoroso. Piazzini, de forma fría y calculadora se posesiona de los anuncios de periódicos de bajo costo los cuales sirven para atraer el amor de forma mística mediante la brujería, así como los relatos e imágenes de anónimos recuerdos que son contados como historias íntimas en estos periódicos “chicha”. Fotografías dibujadas y pixeleadas como ocultas marcas del recuerdo borroso de una relación que ahora ya no es o que experimentó un cambio radical capaz de transformar sus propios recuerdos.

Sin embargo la mirada fría, de cirujano, de los dibujos y demás producción que ahora expone, nos aleja a algunos de esa apropiación que mereceríamos los espectadores al percibir tratados sobre el amor, un amor específico sobre todo, que nos compete como sociedad ambulante de la capital, pero que sinceramente está lejos del suelo de la galería de arte y que por lo tanto nos releva de las sensaciones y nos delimita la mirada a una obra de arte. Hubiera sido no de análisis, sino de mera contemplación, el confrontamiento de este singular y en lo personal, necesario trabajo de Piazzini como testigo de los lenguajes de las personas que transitan Lima en su totalidad frente a estas mismas, un cara a cara, una mayoría que bien está preocupada en sus necesidades vitales como sobrevivir con comida, trabajo y salud como tercer puesto, pero que también manipula los mecanismos de su lenguaje hacia sus contemporáneos en masa. Por lo tanto es una muestra que debiera ganar una itinerancia de presentaciones y que probablemente produzca nuevas ideas de lo que somos aquí.