miércoles, 19 de noviembre de 2008

La calle no calla: 10 años en El averno

De nuevo la universidad hace que no pueda publicar alguna novedad, salvo esta de gran agrado. Imagen tomada del blog El Nómada.
En el blog del artista Jorge Miyagui encuentro un nuevo post acerca de los 10 años del Centro Cultural El Averno. Recien acabando de leerlo me apresuro a colgarlo aquí, conociendo no tan experimentadamente este clásico lugar, lo comparto con ustedes por ser uno de los pilares en cuanto a centros culturales autogestionados, sin fines de lucro, jerarquizando la integración cultural urbana y pluricultural que abarca la capital limeña.
Muchos sabemos que El Averno sufrió bastantes problemas debido a cuestiones intolerantes sobre la cultura, quisieron cerrarlo por proyectos de venta para una "galería comercial" -y el cual no me imagino ninguno en una calle tan cargada de esa energía contracultural que tanto necesitamos- pero cual verso de Romualdo en Canto Coral a Tupac Amaru repito "Y no podrán matarlo". Felizmente aún podemos visitarlo.
Él rock (punk, metal, etc), la música popular, de provincia, la poesía, los tragos con los amigos, los libros y fanzines en blanco y negro, los polos anarquistas y coloridos, los cd´s caletas de música, etc etc, convierten a este espacio en un lunar de Lima, un lunar rico en discursos críticos y, alternativo contestatario, al usual circuito artístico.

Aquí el texto de Jorge y reproduzco sus frases finales: Larga vida al Averno, uno de los lugares más libres y hermosos de la gris ciudad.




La calle no calla: 10 años en El averno

“El Averno 10 años: Todos dan, todos reciben”
Negro Acosta, director del Centro Cultural El Averno

En el Perú, país pluricultural y multilingüe, tenemos una institucionalidad artística excluyente que no legitima por igual todas las producciones culturales que se producen en nuestra patria. La diferenciación jerarquizada entre arte y artesanía es un buen ejemplo de esto, así como los elitizados espacios del circuito oficial: galerías, museos, centros culturales que pocas veces dialogan con las dinámicas sociales o se esfuerzan por llegar a sectores más amplios de la población. El arte popular así como las contraculturas urbanas siguen siendo marginales frente a la cultura hegemónica, es decir, a la cultura de los sectores más privilegiados de la sociedad.

Frente a esta realidad han surgido en los últimos años muchos espacios alternativos en donde la producción, distribución y consumo artístico se dan en dinámicas nuevas, creativas y ajenas a la lógica que el sistema impone: reducir el arte a mercancía y a signo de distinción social. Podemos mencionar, entre otras muchas experiencias, al Foro de la Cultura Solidaria de Villa El Salvador[1], la Casa Martín Olivos, como espacios alternativos que se han ido legitimando en los últimos años como procesos de construcción social, cultural y política. Cada uno de estos espacios tiene su propia especificidad sin embargo algo que tienen en común es el querer llegar a sectores más amplios de la población y el esfuerzo por un trabajo territorial con la comunidad.

El Centro Cultural El Averno merece una mención aparte por ser uno de los procesos mas consolidados e institucionalizados, referente para nuevas y viejas generaciones de productores culturales, sabiéndose ganar una legitimidad propia y creando cada fin de semana un espacio liberado para la alegría, la bohemia, el arte en sus distintas manifestaciones.Ahora que cumple 10 años de existencia resulta pertinente mencionar cuales son los valores que se han encarnado en este proyecto y que son asumidos también por otros espacios y procesos culturales en otras partes de Lima:

La diversidad cultural: Podemos ver en sus instalaciones manifestaciones culturales de distintas matrices culturales y personas de distintas procedencias e identidades étnicas, culturales, políticas compartiendo el espacio, dialogando entre sí, etc. Un fin de semana típico puede acoger música de sicuris, trova, punk, murales, graffiti, recitales de poesía, etc.

La criticidad: Es uno de los cada vez mas escasos espacios que acoge actividades contestatarias como conversatorios, reuniones de coordinación de distintos colectivos y organizaciones, etc.

La autogestión: El Averno se mantiene en el tiempo en base a la solidaridad de la comunidad de artistas y habituales del espacio, encontrando formas de gestionar y mantener el espacio sin sacrificar su apuesta transformadora.

El colectivismo: Muchos de los trabajos y procesos iniciados por el Centro Cultural se realizan colectivamente: campañas de muralización, conciertos, festivales de arte, etc.

El trabajo con la comunidad: Ubicados en una cuadra en donde se coexiste con la prostitución, el alcoholismo y la venta de drogas, El Averno ha realizado campaña de muralización de las paredes de la calle, coordinados con los vecinos y distintos talleres de arte para los niños del barrio.

La legitimidad: A pesar de su espíritu contestatario y anti-sistémico el Averno tiene una legitimidad propia, su trabajo ha sido reconocido en distintos medios de comunicación, en trabajos de investigación y publicaciones varias. Sin embargo esta legitimidad no se da sólo por voces ajenas, sus activistas y promotores también se han preocupado en sistematizar su propia experiencia a través de distintas publicaciones.

Larga vida al Averno, uno de los lugares más libres y hermosos de la gris ciudad.

Jorge Miyagui
2008

[1] Más información en http://www.forodelaculturasolidaria.org/